Las puertas automáticas “piratas”

Las puertas automáticas "piratas"

Actualmente las puertas de garaje automáticas han de seguir las directivas europeas de calidad para garantizar la máxima calidad y seguridad de los usuarios, además de evitar ser sancionados por la administración y/o precintados en caso de inspección.

La legislación de aplicación a Puertas Industriales, Comerciales, de Garaje y Portones establece que todas estas instalaciones deben estar certificadas por técnicos autorizados y llevar su correspondiente marcado CE. Además de etiquetar cada puerta, el fabricante debe entregar al cliente una documentación consistente en una Declaración de Conformidad y un Manuel de Uso y Mantenimiento, así como un libro de Registro de Mantenimientos en el que queden reflejadas todas las operaciones realizadas, fechas y firmas o sellos de los profesionales que han realizado estas operaciones de mantenimiento.

La certificación es exigible en la mayoría de modelos de puertas: puertas, portones, barreras manuales o motorizadas, puertas basculantes, batientes, correderas, plegables o seccionales. Si una puerta no cuenta con certificación, se sitúa en un plano de ilegalidad, de forma que los daños o perjuicios que ocasiones pueden ser achacados por un juez a las personas responsables de su montaje, bien la Junta Directiva de la comunidad, su presidente o administradores, o su propietario o responsable de obra en el caso de que el inmueble no haya sido entregado. Además de estas responsabilidades penales y civiles, las multas pueden ascender hasta los 600.000 euros.